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Historia VEGA DE LIÉBANA |
Iniciando la ruta hacía el municipio y, después de salir de Potes, el primer pueblo que encontramos es Valmeo. Valmeo comienza a formar parte de la historia de la comarca lebaniega, cuando, en el año 951, Vistrilli dona varias heredades al Monasterio de Santo Toribio, citando a Baldomedio, que era el nombre como se conocía antiguamente a la población. La iglesia parroquial está situada en el barrio de La Iglesia, en un altozano que domina al pueblo. La puerta de entrada presenta un arco de medio punto y alfiz de bolas y la espadaña se encuentra a los pies, con dos cuerpos y tres vanos. En el barrio de san Andrés existen las edificaciones de dos fraguas y el solar derruido de otra; en ésta última, parece que existió una fábrica de reparación de cañones en el año 1810, durante la Guerra de la Independencia. En este barrio también se encuentra la ermita de San Andrés. Desde Valmeo se iba por un camino de carro, denominado La Vega, hasta el pueblo de Campollo.
Antes de llegar al barrio de Maredes, encontramos la ermita de la Magdalena. Desde Maredes se llega muy cómodamente al monte de la Viorna, maravilloso mirador de Liébana y Picos de Europa.
Regresamos al valle y continuando por la carretera general que conduce al puerto de San Glorio llegamos a Vega de Liébana, capitalidad del municipio, donde además del Ayuntamiento hay una completa variedad de servicios y amplia oferta hostelera, pista polideportiva y bolera. Antiguamente, la población se denominó San Vicente de Pujayo y la iglesia parroquial se encontraba en las cercanías del actual cementerio parroquial. Su barrio de Pujayo, a la entrada de la población, dio origen al nombre del concejo; además, tenía cerca de éste el barrio de Prado, ya desaparecido. Desde Vega de Liébana cogemos la carretera que acaba en el pueblo de Dobres. Debajo del actual cementerio una pareja de la guardia civil abatió a tiros a Juanín, uno de los más famosos emboscados de la postguerra española, en el año 1957. Pasamos junto al puente que conduce a Señas y Valcayo, poblaciones que forman parte del concejo de Vega de Liébana. En Valcayo se conserva la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, con retablo fechado en el año 1750. Continuamos hacia Dobres y pasamos junto al desaparecido barrio de La Lama, a la izquierda de la carretera, donde aún se ven los restos de la casa solariega de García González Orejón de la Lama. Llegamos a Soberado que forma parte del concejo de Bárago, teniendo noticias de la población desde el año 929. Hay una tradición sobre la aparición de una Virgen en el lugar de Valdarria, por encima del pueblo, donde hubo una iglesia. Lo cierto es que la imagen central del retablo de la iglesia es de Nuestra Señora de Arria, del siglo XVI. Desde estos pueblos se transportaban en carros las manzanas para venderlas en los pueblos palentinos de Lores, Vidrieros y Triollo. Desde Soberado nos acercamos a Bárago, población muy repartida y diseminada, que cuenta con iglesia parroquial reedificada en el año 1899, con magníficas tallas populares. En el barrio del medio está situada la ermita de san Roque, recientemente restaurada.
Regresamos de nuevo a Vega de Liébana y continuando la ruta hacia San Glorio nos adentramos en Vada, donde en su iglesia parroquial se venera la Virgen de la Piedad, de gran devoción entre los vecinos de todo el valle. En Vada podemos contemplar el antiguo molino, rincón de pintores; los edificios tradicionales y viejos aperos de labranza que dan a la población un encanto peculiar. Desde Vada una carretera nos lleva a Pollayo. Antes de llegar al pueblo aún se contemplan restos de sepulturas medievales descubiertas al abrir la carretera. Sobre la puerta de la entrada a la iglesia hay un magnífico escudo con las armas de Mendoza, de la Vega y Luna, estirpe de la cual procedía el Duque del Infantado.
Desde Enterrías llegamos a Dobarganes, citada desde el siglo XII y que perteneció a la Duquesa del Infantado. Desde Llan de la Peña, encima del pueblo, hasta Pico Jano, mirador de los Picos de Europa, pasando por el embalse de la Tejera, calculado para regar 500 hectáreas de pradería, podemos observar restos de construcciones del importante pasado de la población, encontrándose desde objetos de silex del periodo mesolítico hasta restos megalíticos. El último pueblo del municipio es Vejo, que se encuentra en una hondonada a la izquierda de la carretera. Hay cinco barrios: Ongayo, Valcayo, Dobares, La Vega y, el Arroyo. La iglesia parroquial se encuentra en el barrio de Ongayo y fue edificada en 1950 con ayuda de los indianos residentes en Cuba, naturales de dicho pueblo. En Dobares estuvo la ermita de San Clodio. Antiguamente hubo en el lugar de Manzanedo otra iglesia. La escuela se construyó en el año 1920 a expensas de los indianos y se encuentra en el barrio de Valcayo. En Vejo se mantiene la tradición de segar cada año los vecinos el prado comunal de San Glorio, sorteando las parcelas. Antes de llegar a San Glorio podemos contemplar una magnífica panorámica de todo el valle de Cereceda desde el mirador del Corzo, junto a la carretera, donde hay una talla de uno de los animales más representativos de la fauna de la comarca. Llegamos a lo alto del puerto de San Glorio (1.609 metros) y una pista a la derecha nos lleva hasta el mirador de Llesba, junto a un monumento dedicado al oso, señor de los bosques lebaniegos. El recorrido por el valle concluye con una maravillosa panorámica que desde éste lugar se ofrece del Valle de Liébana y de los Picos de Europa. |
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