CILLORIGO DE LIÉBANA

lebeniaEste municipio está formado por las entidades de población siguientes: Ojedo, Tama, Castro-Cillorigo, Pendes, Cabañes, Lebeña, Bejes, Cobeña, Trillayo, Pumareña, Esanos, San Pedro de Bedoya, Salarzón, Armaño -en esta localidad vivió Concepción Arenal-, Colio y, Viñón, con sus correspondientes barrios y es la entrada al Valle de Liébana por el imponente Desfiladero de la Hermida.

Los pueblos que forman el actual municipio de Cillorigo de Liébana aparecen documentados desde la Baja Edad Media; así, Viñón se cita en el año 828; Colio, en el 952; Pumareña, en el 964; Armaño, en el 831, citándose la iglesia de San Juan; Tama, en el año 1204; Bejes, en 1286; el barrio de Casillas, en Ojedo, en el 950; Pendes, en el año 1206 y, Lebeña, en el año 826.

bejes1De un primer dominio, que sin duda fue importante en todo el territorio, del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, se fue dando paso en la Baja Edad Media a los linajes locales, cobrando singular importancia el conde don Tello, hijo de Alfonso XI. Colio, Cabañes, Bejes y Pendes, serán de dominio solariego; Viñón, Castro-Cillorigo y San Pedro de Bedoya, de abadengo, Lebeña y el concejo de San Sebastián, abadengo y solariego y, Armaño, solariego, de abadengo y behetría.

Durante la Edad Moderna, los pueblos del municipio fueron población de señorío, pertenecientes al Duque del Infantado, quien administraba justicia en dichos lugares, exceptuando Viñón, Castro-Cillorigo y el Valle de Bedoya, que eran abadengos del obispo de Palencia. A partir del año 1836 y al formarse los municipios, el valle de Cillorigo quedó constituido en el municipio de Castro-Cillorigo, hasta fechas recientes en que ha pasado a denominarse Cillorigo de Liébana.


EL DESFILADERO DE LA HERMIDA

lahermidaEl municipio de Cillorigo de Liébana es la puerta de entrada a la comarca y a los Picos de Europa y se accede desde la costa a través del impresionante Desfiladero de la Hermida. Después de quedarnos extasiados por tanta belleza natural, mientras el río Deva continua su recorrido camino del mar y ver como las encinas se aferran de forma incomprensible a la roca caliza, llegamos al pueblo de La Hermida, en el centro del Desfiladero, perteneciente al municipio de Peñarrubia; desde allí, una carretera en continuo ascenso nos lleva al pueblo de Bejes, primero de los que componen el municipio. Bejes tiene dos barrios, La Quintana y La Aldea, separados por la iglesia parroquial y se conoce documentalmente desde el año 846. En el año 1286, el patronazgo de la iglesia de San Andrés recaía en el monasterio de Piasca. En las cuevas cercanas a la población madura el famoso queso picón “Bejes-Tresviso”, con denominación de origen. Desde el barrio de La Aldea se inicia una de las mejores rutas de montaña de acceso al macizo Oriental o de Andara por una pista que se inició a mediados de siglo pasado con el fin de trasladar el mineral en carros desde las minas de Andara hasta La Hermida. Posteriormente el mineral era transportado en lanchas de fondo plano a través del río Deva hasta Tina Mayor, en Unquera, de donde partía rumbo a Amberes, antes de construirse la carretera del Desfiladero.

Regresamos de nuevo al Desfiladero de la Hermida para llegar al pueblo de Lebeña, donde es visita obligada la iglesia parroquial, una de las joyas del arte mozárabe español, declarada monumento nacional en el año 1893.

hiscil13En el pueblo de Lebeña, con construcciones muy antiguas, hay una lápida romana en los muros de la casa concejo, que se encontró entre los restos de la antiquísima ermita de San Román y que tiene la siguiente traducción: “Elio Albino de 75 años, padre de Elio”. El conde don Alfonso y la condesa doña Justa, personajes vinculados a la iglesia de Santa María de Lebeña, tuvieron un palacio en el siglo X en el lugar que hoy ocupan los invernales de Pardueles, cerca del pueblo. Al otro lado de la carretera general está el barrio de El Allende, al pie del Agero, lugar clásico de escalada. En El Allende, hay una ermita bajo la advocación de Santa Eulalia.

Continuamos atravesando el Desfiladero de la Hermida y al concluir éste llegamos al pueblo de Castro-Cillorigo, contemplando al fondo la belleza sin par del macizo Oriental de los Picos de Europa y los pueblos del municipio de Cillorigo de Liébana, arrecostados en sus laderas. En el pueblo se puede ver una portalada con escudo de las armas de la casa de Otero, de cuya casa descendía don Francisco de Otero y Cossío, arzobispo de santa Fé de Bogotá y benefactor de la capilla del Lignum Crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana. Cerca, una casona solariega del siglo XVII, con escudo de armas de Morante y Salceda, donde un buen lebaniego, amante de las tradiciones, Eduardo García Llorente, ya fallecido, dedicó varias estancias de la casa a museo etnográfico. En el pueblo hay una antiquísima construcción, denominada el Convento, donde dicen pasaban los monjes de Santo Toribio los crudos inviernos. Cerca de Castro-Cillorigo, en el encinar, se contemplan los restos de la ermita de Castro-Peña, documentada desde 1316. También, por un camino a la vereda del río Deva, podemos ver la antigua ermita de San Francisco de Tresvega, recientemente restaurada.

hiscil12Antes de llegar a Tama, capitalidad del municipio, una carretera a la izquierda nos conduce entre viñedos al antiguo Valle de Honor de Bedoya. El primer pueblo que nos encontramos es Trillayo, donde en el cementerio parroquial hay una capilla que formó parte del presbiterio de la antigua iglesia parroquial, donde en el arco principal y en su dovela central se ve un escudo muy deteriorado y la inscripción “Carbón”. En Trillayo se asentó desde 1654 el apellido de las Cuevas . Cobeña, al pie de la peña Ventosa, con iglesia de moderna construcción, realizada en 1980, aunque aún se puede contemplar la antigua, en el centro del pueblo, bajo la advocación de Santa EulaliaPumareña, conserva la antiquísima ermita de San Miguel, con toscos canecillos románicos en el exterior de la capilla mayor. El pueblo conserva un gran tipísmo en sus edificios y destaca la casa solariega con escudos de las armas de Celis y de Salceda. Al otro lado de la carretera y en un altozano está la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe. Desde Pumareña, vamos a Esanos, con su ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, lugar donde desde tiempos inmemoriales se celebraban los concejos del valle. San Pedro de Bedoya, otro de los pueblos del valle, conserva la casa-torre, con capilla, de los Bedoya, declarada Bien de Interés Cultural, que conserva escudos de las armas de Bedoya y de Soberón.

Desde tiempos antiguos los viñedos se han cuidado en Bedoya, con sumo esmero; no en vano el concejo es el lugar de Liébana donde más cantidad de viñas se conservan. De San Pedro de Bedoya parte una pista que nos lleva a la ermita de San Pedro de Toja, de gran veneración entre los vecinos del valle, que cuando hay sequías bajan la imagen del santo titular a la iglesia de San Pedro para hacer rogativas. El último pueblo del recorrido es Salarzón, donde los Condes de la Cortina, benefactores del valle, mandaron levantar la iglesia neoclásica y palacio, que se conservan en la población. El primer conde de la Cortina fue don José Gómez de la Cortina, nacido en Cosgaya (Camaleño) en el año 1719. Don Vicente Gómez de la Cortina mandó construir la iglesia neoclásica, con panteón familiar en su interior, en el año 1812. La fachada exterior está decorada con columnas toscanas. La cubierta interior es de cúpula con nervaduras en el centro. La casa-palacio, cerca de la iglesia, tiene un magnífico escudo con las armas de Gómez de la Cortina, Salceda y Morante. Bedoya es famosa por sus huertas, donde adquieren gran renombre en los mercados de Potes, sus cebollas y otras verduras.

cabanesTama, es la capitalidad del municipio y lugar donde se encuentra la casona y finca de Sotama; precisamente en la casona se encuentran las dependencias del ayuntamiento de Cillorigo de Liébana.

Sobre el río Deva hay un magnífico puente con un monumento en sus inmediaciones que nos habla de su construcción en el año 1792, a expensas del Bastón de Laredo. Cerca de éste lugar, en el año 1520, se libró una sangrienta batalla entre las tropas de Orejón de la Lama y las del Duque del Infantado. En Tama, hay casonas con escudos blasonados, destacando una en el barrio de Villa, construida en el siglo XVII, con escudo de armas de Calderón, Celis y Bedoya. Desde Tama, se pueden visitar los barrios de Aliezo y Llayo, pintorescas aldeas del municipio. Cruzando el puente sobre el río Deva y de nuevo desde Tama subimos hasta Armaño, donde se encuentra la casona de los Arenal, de donde descendía la escritora Concepción Arenal.

En dicho pueblo conocemos la existencia de una iglesia desde el año 940 que estaba situada cerca del actual cementerio. Por una pista entre centenarios castaños podemos llegar hasta la ermita de Santa Lucía, que conserva en su exterior canecillos de un tosco románico y la imagen de Santa Lucía, de gran devoción entre los vecinos de Armaño. Desde Tama se llega a Otero, junto a la carretera, donde hay una magnífica capilla de propiedad privada, que conserva en el retablo una hermosa talla de La Dolorosa. Se construyó la capilla en el año 1882. Cerca, hay una gran encina, de tres metros de cuerda, catalogada como árbol singular.

salarzonSi nos acercamos al pueblo de Viñón pasamos junto a cuidados viñedos, contemplando las aldeas de Cohorco, Olalle y al otro lado del valle, Yes. La iglesia parroquial la encontramos antes de llegar a Viñón y, muy cerca de allí, aún se observan restos del lugar donde en el año 828, existía el Monasterio de San Pedro de Viñón. Del pueblo de Viñón, pasamos a Colio, famoso por sus “Diablillos” y porque hubo en dicho lugar durante la guerra de la Independencia una Academia de Caballería al frente de la cual estuvo el general Díaz Porlier. Solamente podemos contemplar una magnífica portalada con escudo de las armas de Cuevas. Los “Diablillos” dicen los lugareños tradicionalmente que bajan desde el Canchorral de Hormas, en los Picos de Europa, cuando en grandes temporales desciende por el río gran cantidad de piedra con impresionante estruendo.

En la otra ladera, los pueblos de Pendes y CabañesPendes están rodeados de magníficos y centenarios castaños, especialmente en el lugar de El Habario. Pendes, se denominó en la antigüedad, concejo de Noval; en la iglesia hay una talla de Nuestra Señora de Noval. Hay en el pueblo una casa señorial que fue torre defensiva en la Edad Media. Merece la pena acercarse hasta el Corral de los Moros, con restos de un posible castro cántabro, desde donde se domina buena parte del municipio y el Desfiladero de la Hermida.

sansebas1Cabañes está junto a la peña y lo separa del pueblo de Bejes el puerto de Pelea, por medio de una pista forestal. En Pelea hay restos megalíticos y en el barrio de Trescobaun buen escudo con las armas de Obeso.

Regresando a la carretera general, Ojedo es el último pueblo del municipio de Cillorigo, si hemos entrado a Liébana y Picos de Europa a través del Desfiladero de La Hermida. Ojedo forma parte desde muy antiguo del concejo de San Sebastián, con los núcleos de población de Casillas, Tama, Aliezo y, Llayo. Su antigua iglesia, citada en documentos del año 1206, estaba en el lugar que hoy ocupa el cementerio parroquial, conservándose el ábside con arco triunfal apuntado, que descansa sobre capiteles con motivos geom_tricos. Tiene bóveda de crucería de ocho plementos que se apoyan en ménsulas en forma de cabeza humana. A la izquierda del ábside hay una capilla con puerta de arco apuntado, arquivolta de diamante y bóveda de crucería de ocho plementos. Hay también una ventana geminada y restos de pinturas murales. La puerta románica fue trasladada en el año 1958 a la nueva iglesia construida al pie de la carretera nacional que conduce a Potes.

hiscil10En Ojedo se conmemora en el mes de agosto a San Tirso, en la ermita del mismo nombre, lugar privilegiado desde el cual se domina una espectacular panorámica del municipio y del macizo Oriental de los Picos de Europa. La ermita se encuentra situada en una pradería a 730 metros de altura y es citada documentalmente desde el año 1654.

El edificio se compone de una nave con tres tramos; en la capilla mayor hay una inscripción donde se lee la fecha de 1689, que es cuando se hizo el retablo. Éste contiene en la hornacina central una talla de San Tirso, policromada y popular. Anexo a la ermita, existe un refugio con chimenea, para ser utilizado por pastores y excursionistas.

CONCEPCIÓN ARENAL UNA ESCRITORA CON RAÍCES LEBANIEGA

carenalConcepción Arenal, una de las mujeres más sobresalientes del siglo XIX, nació en El Ferrol en el año 1820; su padre, Ángel José Aniceto del Arenal y de la Cuesta, era de Armaño, de la casona solariega del Arenal, y su madre, Concepción Ponte, gallega.

Debido a la muerte de su padre, encarcelado a causa de sus ideas liberales, Concepción viaja con su madre y sus dos hermanas a Armaño, a la edad de nueve años. Comienza a tomar contacto con el paisaje de Liébana y los Picos de Europa, lo que será decisivo para su vocación como escritora, pues es en Armaño donde descubre, en los viejos baúles, el mundo de los libros antiguos.

arenalDesde 1829 a 1834 vive en Armaño y con dieciocho años expone a su madre la idea de ingresar en la Universidad, a la que asiste en Madrid, disfrazada de muchacho, ya que de lo contrario no era admitida, entre los años 1841 y 1845. Se casa y la muerte de uno de sus hijos y de su esposo será causa de duros momentos para la escritora. Vuelve a Liébana, donde vive en la casa de Potes del violinista Jesús de Monasterio, y comienza a escribir sus grandes obras, entre ellas “La Beneficencia”, “La Filantropía y la Caridad” y “El visitador del pobre”. Es nombrada Visitadora de Prisiones y escribe “Carta a los delincuentes” y “Cartas a un obrero”. Vive en Gijón cuatro años, desde 1875, concluyendo su obra, “Estudios Penitenciarios”. Continua dirigiendo el periódico “La voz de la caridad”, ocupándose de instituciones benéficas.

Con el libro “La mujer del porvenir” exalta los derechos políticos y sociales de las mujeres. Muere en Vigo el 4 de febrero de 1893. Sobre su tumba, una inscripción: “A la virtud, a una vida, a la ciencia”.